El vídeo porno actual: a más tecnología, más calidad

tecnologia pornoNo hace tanto tiempo las conexiones a internet eran terriblemente lentas, solo unos pocos se podían permitir los accesos más rápidos a la red y el público general todavía aspiraba a 3 megas por segundo como máximo. Grabar vídeo se hacía con una cámara doméstica –hasta hace unos años incluso se hacía en cintas y había que pasarlas a VHS mediante complejos procesos que derivaban en una pérdida de la calidad de imagen- y los sistemas de distribución eran siempre físicos. Lo mismo ocurría con un video porno.

La tecnología mejora el porno

Actualmente no es tan difícil encontrar una compañía que nos ofrezca 10 o 20 megas reales, los vídeos se graban principalmente con el móvil (y en HD, para más inri) y en cuestión de segundos podemos subir cualquier cosa al portal de vídeos que nos apetezca. La calidad de imagen, comparada con lo que veíamos hace una década o década y media, está a años luz de aquellos vídeos que se veían pixelados si maximizábamos la ventana en el ordenador y que no nos permitían jugar demasiado con el zoom por el mismo motivo. En aquellos tiempos, no tan lejanos, entre unas cosas y las otras el porno que consumíamos era profesional, en VHS o DVD, y en internet poca cosa, o por lo menos muchísima menos que ahora.

En la actualidad, dejando a un lado el interés que pueden tener cada uno de los vídeos subidos tanto por profesionales como por amateurs, es indiscutible que la calidad de imagen ya no es la excepción, sino la norma. Todo se ve perfectamente y se sube a velocidades antes impensables, y hasta los móviles más normalitos ofrecen opciones de personalización de la función vídeo que hacen que cualquiera con un mínimo de estilo parezca un profesional del mundillo.

La menor presencia de portales de vídeos porno y la poca cantidad de estos dentro de los portales lejos quedan ya, porque si gracias a la tecnología tantísima gente puede subir vídeos de forma fácil y rápida a la red de redes, ¿qué no podrán hacer las productoras profesionales de siempre, con un buen presupuesto, los medios y los contactos?

Los canales de distribución, con los avances tecnológicos, han cambiado radicalmente y pocos son los que consumen porno a estas alturas comprándose los DVD físicos. Ahora, si es que queremos pagar por el disfrute, solo tenemos que elegir uno de los miles de servicios que garantizan la calidad del contenido y lo distribuyen de forma totalmente digital, mediante sistemas de suscripción de pago adaptados a bolsillos de distinta capacidad, y podremos acceder a vídeos, sí, pero también retransmisiones en directo por webcam y otras maravillas que nos ofrece la tecnología.

Además, se elimina el engorro de tener que ir a la tienda a pedir porno para llevar, con lo que millones de personas han empezado, gracias a internet, a ver algo que antes les provocaba una curiosidad inmensa, pero a lo que renunciaban por vergüenza. También ha cambiado el tipo de público: muchísimas mujeres consumen porno ahora. La tecnología, en este caso, lo ha mejorado todo. ¿Quién sabe si dentro de unos años no miraremos hacia atrás con una sonrisilla condescendiente mientras disfrutamos de nuestro porno de realidad virtual?

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