“The Deuce”, una serie de putas y petardas

Una nueva serie de David Simon siempre es buena noticia. Ahora nos adentra en otro microcosmo, el del Nueva York de los 70 donde se forja el negocio del porno. “Por la noche, salen todos los animales. Putas, sodomitas, mariquitas, reinonas, travestidos, drogadictas, yonkis, enfermos…”, enumera Trabes Bickle mientras recorre las calles nocturnas de Nueva York en setenta. El guionista de Taxi driver, Paul Schrader, plasmó en este film de Martin Scorsese la visión de una ciudad contemplada por su protagonista como una versión urbana del infierno de Dant.

Este imaginario de la ciudad de los rascacielos como un entorno a la vez sórdido y fascinante, libertario y pudrido, es el que protagoniza la nueva serie de David Simon, el creador prestigioso por excelencia de series televisivas, y su colaborador habitual George Pelecanos. Nos dejan un espectáculo al más puro estilo http://drpornogratisx.xxx/petardas-com/ apto para todos los paladares.

Nueva ración de sexo en televisión

Después de convertir Baltimore en la urbe que encapsulaba la naturaleza trágica de los Estados Unidos contemporáneos a The wire y de adentrarse en un escenario postraumático como el de la Nueva Orleans después de Katrina a Treme, David Simon vuelve a sumergirnos en un microcosmo perfectamente localizado en el espacio y en el tiempo. En este caso, el Nueva York de inicios de los setenta, una ciudad que hierve a ritmo del soul, que vive la resaca del sueño hippie pero todavía no ha sido tomada por la euforia materialista de los yuppies, una metrópoli llena de rincones oscuros donde la relajación normativa en cuanto al negocio del sexo abre las puertas a su mercantilización.

En The Deuce, nombre popular que recibía la calle 42 en aquella época, nos reencontramos con la principal calidad de Simon: sabe retratar de forma tan precisa el universo general que conforma la serie como la individualidad de todos y cada uno de sus personajes. Más que ofrecer un retrato pintoresco y global de la ciudad norteamericana, Simon plantea el mercadeig sexual como un sistema que resume muy bien el funcionamiento del capitalismo. En el primer episodio, Candy, la prostituta que encarna Maggie Gyllenhaal, mujer una lección ejemplar a un joven cliente respecto a su trabajo como un trabajo remunerado más. Candy se erige como el gran personaje de The Deuce, una madre soltera que se convierte en puta pero, al contrario de la mayoría de sus compañeras, sale adelante de forma autónoma, sin someterse a ningún macarrón. La mujer se mantiene siempre lúcida en cuanto a trabajar en el negocio del sexo. Es a través de ella que seguimos el paso de la prostitución a pequeña escala y casi clandestina hasta la creación de una industria, la del porno, entente como cualquiera otro negocio del entretenimiento.

James Franco se luce

Candy comparte protagonismo con los gemelos que interpreta por partida doble James Franco, también productor ejecutivo y realizador de algún capítulo. Vincent y Frankie Martino son dos hermanos que acaban trabajando para la mafia también en la vida nocturna de la ciudad. El juego con los gemelos encarnados por el mismo actor es el que menos funciona de The Deuce, puesto que queda como un artificio más pensado para el lucimiento de James Franco que para plasmar las ambivalencias de los personajes.

Sin embargo, como todas las ficciones de Simon, The Deuce es una carrera de fondo. No tiene prisa para enganchar el espectador ni le ofrece los cebos típicos. Pero la satisfacción que produce a la larga resulta mucho más sólida y duradera.

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